El impacto de carbono y ecológico de la tecnología digital en 2024: balance y vías de acción para un futuro más sostenible

Las empresas pueden reducir la huella de carbono digital adoptando prácticas más ecológicas y responsables.

Lo digital, omnipresente en nuestras vidas, tiene un impacto ambiental creciente. En 2024, la urgencia es clara: sin acciones concretas, su huella de carbono podría triplicarse para 2050, agravando la crisis ambiental. Sin embargo, existen soluciones para frenar esta evolución mientras se preservan los beneficios que ofrece lo digital.

Balance actual: un impacto ambiental en plena expansión

La huella ambiental de lo digital se alimenta en gran medida de tres componentes principales: los dispositivos (ordenadores, smartphones, tabletas), los centros de datos y las redes. En 2024, estas tres fuentes combinadas representan entre el 3 y el 4 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), con una parte preponderante proveniente de los propios equipos. Según un estudio reciente de la Arcep,la ADEME, el 79 % de la huella de carbono de lo digital proviene de la fabricación de los equipos, un proceso extremadamente intensivo en energía.

La producción de dispositivos, un desafío crucial

La fabricación de los dispositivos es responsable de la mayoría de las emisiones relacionadas con lo digital. Por ejemplo, un ordenador portátil requiere en promedio 600 kg de materias primas para su producción, mientras que un smartphone necesita entre 200 y 250 kg. Estos procesos implican laextracción de metales raros, que a menudo se importan de Asia o Sudamérica, aumentando considerablemente la huella de carbono desde el primer uso del dispositivo.

Otro dato impactante: el 80 % de las emisiones de GEI que un dispositivo digital emitirá a lo largo de su vida ya se han producido incluso antes de que se utilice por primera vez. Esto subraya la importancia de prolongar la vida útil de los dispositivos y fomentar su reutilización.

Las infraestructuras que consumen mucha energía

Las infraestructuras de streaming, los centros de datos y las redes, aunque representan una parte menor de las emisiones globales (16 % y 5 % respectivamente), consumen enormes cantidades de electricidad. El consumo de energía relacionado con los usos audiovisuales, como el streaming de vídeo, se acelera. En Francia, el informe de Arcom ha demostrado que estos usos representan el 2,9 % del consumo eléctrico nacional, es decir, 13 TWh. A esto se suma la huella de carbono de los servicios de streaming, que podría aumentar un 30 % para 2030 sin medidas para mejorar la eficiencia energética de las infraestructuras digitales.

Photo de Data Centers

Los retos: limitar el impacto y seguir innovando

Ante estos hechos, las empresas y los usuarios se enfrentan a un dilema: ¿cómo mantener la innovación y los beneficios digitales mientras se reduce su impacto ecológico? La respuesta reside en la transición hacia una gestión más sobria y responsable de los recursos digitales.

Optimización del consumo energético

Los gigantes digitales, como Netflix o Spotify, dependen del compromiso constante de los usuarios, lo que conlleva un aumento del consumo de energía. Sin embargo, pueden reducir su huella de carbono optimizando los algoritmos de compresión de video, limitando las funciones de reproducción automática y fomentando un consumo de contenido más responsable.

Las infraestructuras mismas pueden optimizarse. Por ejemplo, la implementación de centros de datos más eficientes energéticamente, que utilicen energías renovables, sería un avance importante. La refrigeración de los servidores, tradicionalmente muy costosa en energía, también podría mejorarse con nuevas tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.

Reducción del ciclo de renovación de los equipos

Una de las principales palancas para disminuir el impacto digital reside en la prolongación de la vida útil de los equipos. En 2023, aproximadamente 70 millones de dispositivos digitales sin usar estaban almacenados en los hogares franceses. Estos dispositivos, reacondicionados o reciclados, podrían limitar la producción de nuevos dispositivos y así reducir las emisiones asociadas a su fabricación.

Iniciativas como los programas de reciclaje, la introducción de etiquetas de durabilidad, o la promoción del mercado de segunda mano para smartphones y ordenadores, permiten prolongar la vida útil de los equipos y reducir la demanda de nuevos productos.

Líneas de acción para las empresas: hacia una digitalización más ecológica

Para conciliar tecnología y ecología, las empresas pueden adoptar varias acciones concretas.

1. Adoptar prácticas digitales eco-responsables

Las empresas deben primero evaluar su propio consumo digital, identificando los equipos y servicios más energéticos. Fomentar el uso dedispositivos menos consumidores de energía y más duraderos es esencial. Internamente, limitar el uso de terminales no esenciales y optimizar las prácticas relacionadas con las videoconferencias y los servicios en la nube puede generar ganancias sustanciales.

2. Concienciar a empleados y socios

Capacitar a los colaboradores sobre los desafíos de la tecnología digital responsable es un eje crucial para iniciar la transición. Las formaciones en ecodiseño de servicios digitales o en gestión energética de infraestructuras permiten reforzar la sobriedad digital en todos los niveles de la empresa.

3. Fomentar la reutilización y el reciclaje de equipos

Promover la reutilización de equipos informáticos dentro de las empresas puede contribuir a reducir el impacto ambiental global. En Francia, el uso de equipos reacondicionados está creciendo, con un 21 % de los usuarios que compraron un smartphone de segunda mano en 2023. Al asociarse con iniciativas de reciclaje y de reacondicionamiento, las empresas no solo pueden reducir su huella de carbono, sino también satisfacer las crecientes expectativas de los consumidores en cuanto a responsabilidad social y medioambiental. 

4. Participar en iniciativas colectivas

Las empresas pueden unirse a proyectos nacionales, como elllamada a proyectos « Digital Ecorresponsable », que buscan apoyar la innovación en los sectores digital y ecológico. Estas iniciativas fomentan la colaboración entre empresas, administraciones públicas y asociaciones para promover un sector digital más respetuoso con el medio ambiente.

Razones para la esperanza

A pesar de los desafíos medioambientales que plantea el sector digital, existen soluciones para revertir la tendencia. Las empresas, al adoptar prácticas digitales más responsables y concienciar a sus empleados, pueden contribuir a reducir la huella ecológica de sus actividades. Con el apoyo de las iniciativas gubernamentales y la innovación en el ecodiseño, el sector digital puede convertirse en un aliado de la transición ecológica.

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